¿Podcast vs Radio? ¡Podcast y Radio!

El boom del audio no distingue fronteras y en lo que va de 2023 las estadísticas muestran que no sólo ha crecido la escucha de podcast —algo bastante esperable para un formato que se ha transformado en la “estrella” de la temporada— sino que también han repuntado los números de rating de las radios AM y FM.
¿La gente redescubrió el placer de la música y las palabras? ¿O busca alejarse al menos por un rato de la cruda realidad que muestra la televisión y de las series que consume en plataformas VOD?
Sea cual fuere la respuesta correcta —si es que existe una sola—la revalorización del audio como fuente de contenidos nos obliga a establecer similitudes y diferencias entre los dos exponentes más salientes de la palabra hablada.

¿Qué tienen en común el podcasting y la radiofonía? Por empezar, el uso de la voz y sus matices, la transmisión de informaciones y opiniones, y sobre todo la posibilidad de consumir ambos medios mientras uno está haciendo otra cosa: manejando, haciendo una caminata saludable, o simplemente “tirado” en un sillón.
Otra cuestión que tienen en común es la imperiosa necesidad de que el contenido “enganche” al oyente, ofrezca un lenguaje sencillo y sea de buena calidad. Al mismo tiempo, esa calidad tiene que ser evidente también en la producción sonora porque, ante todo, los contenidos deben ser transmitidos de modo tal que sean agradables al oído.

Hasta aquí las similitudes, que por básicas no dejan de ser importantes. Pero veamos las diferencias. Según Melvin Rivera Vásquez, uno de los podcasters más influyentes de Latinoamérica, una de las diferencias más visibles es que “la señal de la radio es local, con restricciones legales, geográficas y tecnológicas debido a su medio de transmisión. El podcast es internacional, sin estas limitaciones”. Por otra parte, la radio se dirige, por definición, a una audiencia amplia con un mensaje abarcativo ya que no puede darse el lujo de perder audiencia. Su misión es capturar la atención del oyente y mantenerlo pegado a su frecuencia hasta la finalización del programa. El podcast, en cambio, ofrece contenidos específicos y personalizados, que asegura una conexión de mayor confianza e intimidad con sus seguidores.

Quien sigue un podcast no busca pasar por los temas de modo superficial sino que pretende ir un paso más allá: exprimirlo hasta las últimas consecuencias. Tiene un objetivo claro: informarse, conocer, aprender, reflexionar, y para ello necesita un contenido que lo estimule.

En la Radio, la estrella es la figura que conduce el programa.

En el PODCAST, la estrella es el contenido.

Con auriculares, vía bluetooth en el auto o con un pequeño parlante mientras preparamos un asado, la escucha de podcasts llegó para quedarse y, a diferencia de los que muchos piensan, no se trata de un medio que pretende desplazar a la radio —de la que es, de modo innegable, su hijo.

Podcast y Radio tienen objetivos y situaciones de escucha diferentes, y lejos de tener que elegir entre un medio u otro, los oyentes están como nunca frente a una gran oportunidad: la de aprender a tomar lo mejor que pidan sus oídos en cada momento.

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